Great Lakes Cheese: resiliencia en acción ante una interrupción de energía
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Great Lakes Cheese: resiliencia en acción ante una interrupción de energía

Fecha de publicación 05 abril 2026


Si compra queso en Estados Unidos, es muy probable que el distribuidor sea Great Lakes Cheese, un cliente de FM con sede en Hiram, Ohio.

Su portafolio abarca desde queso suizo y gouda hasta diversas presentaciones y perfiles de sabor, lo que la convierte en un actor clave en la industria. Pero su impacto va más allá del mercado: también es uno de los principales empleadores de la zona, conocido por su cultura de colaboración y compromiso con su gente.

Para Great Lakes Cheese, detener la producción no es una opción. Por eso, cuando en agosto de 2024 el personal detectó que las luces parpadeaban, sabían que había un problema.

Una tormenta avanzaba por la zona, provocando tornados y afectando la red eléctrica. Aunque Great Lakes Cheese no sufrió daños directos, el suministro de energía se interrumpió. En ese momento comenzó el desafío: mantener la cadena de frío y proteger los productos.

Las consecuencias de una interrupción de este tipo pueden ser significativas. Sin embargo, gracias a planes de contingencia bien definidos, decisiones acertadas en tiempo real y una estrecha colaboración con FM, la situación se mantuvo bajo control. “Siempre respondemos como equipo”, señaló Rick Sokolowski, gerente de almacén de Great Lakes Cheese. “Sin importar la situación”.


En el corazón de las operaciones

Basta recorrer la planta de Great Lakes Cheese en Hiram para notar dos cosas de inmediato: el inconfundible aroma del queso… y el vapor de su propia respiración en el aire frío.

Todo el proceso ocurre en condiciones de temperatura controlada, desde los bloques gigantes de queso hasta las cajas listas para despachar a las tiendas. Debido a esta dependencia en la refrigeración, la empresa siempre ha contado con planes de emergencia ante posibles interrupciones eléctricas.

“El nivel de compromiso con la protección de sus operaciones es muy alto”, comentó Ryan Primiano, especialista en ingeniería de FM, quien anteriormente fue ingeniero de cuenta de Great Lakes Cheese.

Cuando se interrumpió el suministro eléctrico, la respuesta fue inmediata. El equipo comenzó a buscar generadores disponibles en cualquier lugar posible y a trasladar producto a otras instalaciones. Sin embargo, los generadores no llegarían de inmediato, y los montacargas eléctricos, esenciales para movilizar el producto, empezaron a quedarse sin batería.

Con el tiempo corriendo en su contra —y con la posibilidad de que el servicio eléctrico tardara semanas en restablecerse—, la empresa activó una medida poco convencional contemplada en su plan de contingencia. Decenas de camiones refrigerados se colocaron en los andenes de carga, ajustados a su temperatura mínima, utilizando el aire frío para ayudar a mantener la temperatura dentro de la planta de 650 000 pies cuadrados.

Lo que siguió fue pura capacidad de adaptación. El personal acudió a ferreterías cercanas para adquirir ventiladores portátiles y distribuir el aire frío de los camiones por toda la planta.

“Dejar que se echara a perder inventario por un valor de USD 100 millones no era una opción”, explicó Matt Wilkinson, vicepresidente de Tecnología y Desarrollo de Negocio de la empresa, quien también participó directamente en conseguir los insumos necesarios. Se logró mantener la situación bajo control en todo momento. Tras tres días sin servicio, finalmente se restableció la electricidad. Y la gran mayoría del producto se pudo salvar.

¿Y los clientes que dependen de niveles de abastecimiento superiores al 97 %? Nunca notaron la diferencia.

“Eso genera confianza”, señaló Michele Radecki, vicepresidenta de ventas minoristas de Great Lakes Cheese.

Reportar un siniestro

Desde el momento en que Pierre Huguley, ajustador general de FM, se involucró en la atención del siniestro, tuvo claro que debía estar presente en el sitio. Al día siguiente, ya se encontraba en la planta.

“Lo que haya pasado ese día ya quedó atrás”, comentó Huguley. “Estoy aquí ahora, ¿en qué puedo ayudar?”.

Cuando llegó, el suministro eléctrico ya había sido restablecido. Great Lakes Cheese había notificado a FM desde el inicio del evento, aunque formalizó el reclamo posteriormente. Gracias a la agilidad con la que respondió la empresa, las pérdidas por daños materiales y la interrupción del negocio se mantuvieron en niveles mínimos. Además, bajo su póliza con FM, pudo recuperar los costos asociados a las acciones implementadas para mantener la planta refrigerada durante la interrupción.

“Nuestra experiencia con FM y con Pierre fue excepcional”, señaló Wilkinson, vicepresidente de Great Lakes Cheese. “En todo momento estuvo enfocado en ayudarnos a resolver la situación”.

Actualmente, todo ha vuelto a la normalidad en Great Lakes Cheese, con aprendizajes valiosos y algunas anécdotas —como las visitas a ferreterías— que aún se recuerdan con orgullo.

No obstante, lo que permitió superar la interrupción ha estado presente desde siempre: trabajo en equipo, honestidad e integridad, valores que prevalecen incluso en los momentos más críticos.

“Es en momentos como este cuando damos lo mejor de nosotros como compañía”, comentó Steve Plate, subgerente de planta de Great Lakes Cheese. “Siempre encontramos la manera de salir adelante”.