Perspectivas para América Latina 2026: señales tempranas desde la primera línea del riesgo

Publish Date 04 marzo 2026


The Monterrey, Mexico skyline.

 

De cara a 2026, la pregunta para muchas empresas en América Latina ya no es qué podría salir mal, sino dónde empieza a acumularse la presión. El crecimiento económico se mantiene moderado, aunque positivo. Las decisiones de inversión avanzan con cautela, más que detenerse por completo. Sin embargo, la volatilidad climática, los cambios geopolíticos, la fragilidad de las cadenas de suministro y la evolución regulatoria continúan superponiéndose, configurando un entorno en el que la resiliencia dejó de ser opcional.

Desde la perspectiva de FM, aseguradora especializada en riesgos industriales y comerciales, comienzan a delinearse varios patrones conforme las empresas se preparan para el año que recién inició. El tiempo de recuperación está emergiendo como un indicador crítico de riesgo, muchas veces más disruptivo que la propia pérdida. Al mismo tiempo, la resiliencia se acerca cada vez más a la alta dirección, transformando la forma en que las organizaciones gobiernan el riesgo.

La adaptación regulatoria está impulsando —especialmente en sectores industriales y energéticos— conversaciones operativas más profundas, mientras que las estrategias de prevención se apoyan cada vez más en la experiencia práctica y menos en modelos teóricos.

Estos temas marcan el contexto en el que los equipos de FM trabajan hoy con sus clientes en la región y ayudan a entender qué demandará mayor atención conforme avance 2026.

El tiempo fuera de operación se convierte en el riesgo a observar

Monica Yasutomi, Senior Vice President of Operations y responsable de Operaciones para América Latina

Una de las señales más claras que FM está observando hacia 2026 es un cambio en la forma en que las empresas entienden su exposición al riesgo.

“En muchas conversaciones con clientes, la preocupación ya no es únicamente la pérdida en sí”, señala Monica Yasutomi. “Es cuánto tiempo toma recuperarse”.

En toda América Latina, FM observa cómo el tiempo de recuperación se está convirtiendo silenciosamente en un factor central de riesgo. Eventos naturales como inundaciones, vientos extremos o actividad sísmica siguen ocurriendo, pero el verdadero impacto suele venir después.

Los mayores tiempos de entrega para reemplazar equipos críticos, cadenas de suministro más ajustadas y una infraestructura cada vez más especializada implican que incluso incidentes moderados puedan derivar en paros prolongados. Para sectores como generación de energía, minería o manufactura, las consecuencias van mucho más allá del daño físico.

Por ello, una de las tendencias que FM prevé ganar relevancia en 2026 es un mayor enfoque en la continuidad operativa. Las empresas están prestando más atención a estrategias de refacciones críticas, redundancia de equipos y planeación de escenarios, muchas veces motivadas por incidentes evitados por poco más que por pérdidas mayores.

Desde la perspectiva de FM, estas conversaciones reflejan una realidad más amplia: hoy la resiliencia se mide cada vez más en tiempo, no solo en valor asegurado.

La resiliencia operativa se vuelve una necesidad estratégica

David Morales, VP Principal Code Consultant International – América Latina

Otra señal que FM sigue de cerca rumbo a 2026 tiene menos que ver con la tecnología y más con la organización interna de las empresas.

“Lo que estamos viendo es que la resiliencia dejó de quedarse en la planta o en el área de ingeniería”, explica David Morales. “Ahora forma parte de las conversaciones ejecutivas”.

A partir del trabajo de FM con clientes en México y el resto de la región, la prevención de riesgos comienza a influir directamente en decisiones estratégicas, especialmente en compañías con operaciones internacionales o planes de expansión. Los responsables de gestión de riesgos están ganando visibilidad, y las conversaciones sobre prevención se cruzan cada vez más con la planeación de inversiones y la estrategia regulatoria.

Este cambio ocurre en paralelo a la evolución normativa. La actualización de códigos y estándares en regiones industriales clave está ampliando su alcance hacia la protección de activos, reforzando la idea de que la resiliencia es también un componente de la sostenibilidad del negocio.

En este contexto, FM suele acompañar a sus clientes a navegar el espacio entre el cumplimiento regulatorio y la estrategia empresarial, traduciendo requisitos técnicos en implicaciones operativas y financieras concretas.

Para Morales, 2026 continuará favoreciendo a las organizaciones que entiendan la prevención como una disciplina empresarial de largo plazo y no como una obligación de corto plazo.

Brasil: un año de ajustes que anticipa lo que viene

Daniel Mazzi, Vice President, Client Service Manager – Sudamérica

En Brasil, la perspectiva de FM para 2026 está marcada menos por la disrupción y más por la adaptación.

Se espera que el crecimiento económico se mantenga moderado, mientras que el mercado asegurador continúa expandiéndose de forma sostenida. Sin embargo, la entrada en vigor de una nueva ley de seguros ya está llevando a muchas empresas a replantear cómo estructuran sus relaciones de aseguramiento y la gobernanza interna del riesgo.

“Lo que estamos viendo ahora es una etapa de aprendizaje”, explica Daniel Mazzi. “Las empresas están ajustando procesos, expectativas y, en algunos casos, incluso la estructura de sus pólizas”.

A partir del trabajo de FM con clientes en Brasil, un tema comienza a destacar: la claridad operativa. Conforme las organizaciones se adaptan a nuevas condiciones regulatorias, las preguntas sobre responsabilidades frente al riesgo, recuperación operativa y resiliencia de las cadenas de suministro se vuelven más explícitas.

FM anticipa que 2026 será un año en el que muchas compañías prioricen fortalecer sus fundamentos antes que apostar por expansiones agresivas. En entornos altamente competitivos, esta recalibración podría traducirse en mayor resiliencia y un mejor desempeño a largo plazo.

Mirando hacia adelante

En conjunto, estas perspectivas sugieren que 2026 estará menos definido por crisis repentinas y más por la forma en que las empresas respondan a presiones que se acumulan gradualmente.

Para FM, esta lectura parte de lo que sus equipos ya observan sobre el terreno: cómo los clientes están replanteando su exposición al riesgo, qué preguntas comienzan a volverse urgentes y qué vulnerabilidades están escalando posiciones en la agenda empresarial.

Las compañías que naveguen mejor el año probablemente no serán aquellas capaces de anticipar cada disrupción, sino las que reconozcan las señales tempranas y actúen antes de que esas señales se conviertan en pérdidas.